Cocción de la pasta
Es la técnica más importante a la hora de preparar un buen plato de pasta. Una regla de oro: por cada 100 gr. de pasta seca se necesita 1 litro de agua y 6 gr. de sal. Si la salsa que va a acompañar la pasta es muy suave, se puede aumentar ligeramente la cantidad de sal en el agua de cocción.
En una olla grande se pone el agua en la proporción indicada y, cuando esté hirviendo, se agrega la sal y la pasta, poco a poco para que no se rompa el hervor. Se mueve con un tenedor de madera y se deja cocer. Para comprobar el punto hay que probarla unos 2 minutos antes del tiempo indicado en el envase; debe estar al dente, es decir, cocida pero firme. La pasta fresca suele estar entre 2 y 4 minutos. Una vez cocida, se echa en un colador para que escurra y se mezcla inmediatamente con la salsa elegida.
En el caso de la lasaña y los canelones, una vez escurridos, se pasan por agua fría y se ponen a secar sobre un paño de cocina limpio. Luego se procede al relleno según la receta.
Pasta aplicada a las ensaladas:
Se cuece la pasta como se ha indicado, se escurre, se pasa bajo el grifo de agua fría para cortar la cocción y se deja de nuevo escurrir bien. Se pasa a una fuente, se mezcla con unas cucharadas de aceite de oliva para que no se pegue y se deja enfriar. Sea aliña según la receta o se mezcla con los ingredientes que intervengan en la ensalada. Se cubre el recipiente con plástico de cocina y se guarda en el frigorífico hasta el momento de servir.
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